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CRÓNICA MONTERREY / Cuando las cosas se hacen bien

CRÓNICA MONTERREY / Cuando las cosas se hacen bien

Paco Tijerina

13 de junio de 2021.- Ante un tercio de entrada (el aforo ofrecido por la empresa a pesar de tener el doble permitido, es decir, casi agotado el papel) se lidiaron nueve toros de Golondrinas (uno de regalo), de buena presencia y regular juego.
Paco Rocha: Ovación tras aviso, palmas tras aviso y palmas tras aviso en el de regalo.
Arturo Macías: Ovación y dos orejas.
Fermín Rivera: Oreja y dos orejas.
Juan Pablo Sánchez: Palmas y dos orejas.
El banderillero Alejandro Prado fue ovacionado en el 3° y el picador Eduardo Rivera fue aplaudido en el 7°.

Cuando las cosas se hacen bien, el resultado obviamente no puede ser otro que el éxito.

Cuando a la empresa se le pone afición y amor por la Fiesta, se cuidan los detalles y se respeta al público la respuesta no se hace esperar.

Y esto fue lo que sucedió este domingo en el renovado Lienzo Charro “Los Jacales” que a partir de ahora se ha transformado en la Plaza de Toros “Sebastián Medina – Los Jacales”.

Como muchas veces sucede el resultado numérico no corresponde a la realidad o bien al deber ser, porque en el devenir de una tarde de toros intervienen muchos factores y circunstancias, como la subjetividad de un juez que aplica distintos criterios en una misma tarde.

El público no se equivoca y en la sonoridad e intensidad de sus olés uno puede medir el impacto que tiene cada faena. Es cierto, hay que considerar también el desempeño técnico de cada espada, pero a final de cuentas el que manda (o el que debería mandar) es el respetable.

Queda claro que en Monterrey las orejas se cortan con la espada y te las otorgan si el astado cae al primer viaje… no importa lo demás, ni dónde caiga el acero, aquí se trata de tumbar el burel a la primera y nada más.

Fermín Rivera cortó tres orejas. La de su primero fue por una faena anodina, sin chiste, en la que los olés que se escucharon de los tendidos fueron tímidos, a media voz y así uno comienza a cuestionar el valor de los trofeos. Las dos de su segundo fueron más legales, no hay duda, porque en su faena hubo más entrega y emoción. El potosino sigue en la línea de “si un día se decide…”

Mucho mayor mérito tuvo el trasteo ejecutado por Arturo Macías a su primero para ser merecedor de por lo menos un apéndice, en comparación con el de Rivera, pero ya usted sabe, aquí los raseros son distintos y responden a vaya usted a saber qué, en el ánimo del biombo.

Las dos orejas del segundo de “El Cejas” fueron más por su oficio que por otra cosa. El de Golondrinas iba y venía con la cabeza alta, pero el hidrocálido supo prender al cotarro y contagiarlo de su alegre y vistoso toreo y como mató bien, pues ahí te van las dos orejas.

Juan Pablo Sánchez se topó con un primero que no dio muchas opciones y no decía nada, así que estuvo digno y párale de contar, pero con su segundo se esmeró, lo cuidó en el castigo y la lidia y le extrajo pases de buena factura que prendieron al público y como también pudo conseguir una estocada que dobló al enemigo en el primer viaje, pues ahí le van sus dos orejas.

Paco Rocha salió con el santo de espaldas. Su primero se despitorró al rematar en un burladero cuando el torero pedía permiso a la autoridad para lidiarlo de muleta. Con su segundo tuvo pasajes interesantes, sin embargo se le notó lo poco que torea al no encontrarle la cuadratura al círculo, porque cuando el ánimo comenzaba a encenderse en el graderío Rocha cortaba las tandas, se perdía en las distancias, se empeñaba en torear “de uno en uno” cuando el burel y el público pedían ligar y repetir. Para colmo cuando el ambiente era festivo la banda de música tardó mucho en acompañar su faena, tanto que empezó a tocar casi al final del trasteo y así, nomás no se puede.

Regaló uno y a mitad de la faena una falla eléctrica dejó sin luz al coso y aunque la gente permaneció en sus asientos, se perdió el interés y el asunto no pasó a mayores.

DETALLES

La empresa hizo saber que la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros no envió cuadrillas completas, por lo que hizo falta un puntillero, lo que sorprendentemente quedó en evidencia al caer el primer astado.

Casi todos los astados lidiados fueron pasados en el segundo tercio con dos y tres banderillas; sólo a UNO le colocaron cuatro. Uno entiende que es necesario de vez en cuando aplicar el criterio y agilizar la lidia para pegarle menos capotazos a un burel, pero de eso a pasarse el Reglamento “por el arco del triunfo”… lo menos que se puede y debe esperar es que la autoridad exija que se coloquen cuatro banderillas.

Hablando de criterios. La banda de música no toca si el juez no lo autoriza, lo cual no está contemplado en ningún reglamento. Alguna vez el finado Pedro de la Serna me dijo que era porque los directores de las bandas no tienen idea de cuándo un trasteo es merecedor o no de que suene la música, pero la verdad es que el señor juez no puede andar en la procesión, tocar la campana y encender los cuetes; en su conciencia queda el que una faena como la de Paco Rocha a su segundo que pudo haber prendido los ánimos, se quedó en nada por su tozudez y falta de visión de autorizar que sonara la música.

Posdata: el director de la banda que actuó este domingo fue novillero y de toros sabe bastante más que el juez o por lo menos se los pasó por los muslos más veces.