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EL FUNDÓN / ¿Y QUIÉN SOY YO?

EL FUNDÓN / ¿Y QUIÉN SOY YO?

Paco Tijerina

A la luz del comunicado lanzado la noche de este domingo 2 de agosto por los profesionales taurinos en México, quienes después de una larga perorata plena de autoelogios, loas y alabanzas a si mismos, echándose toda la crema y el confeti sobre si mismos, dieron a conocer lo siguiente y cito textual:

“Los profesionales y los aficionados estamos conscientes del momento que se vive, pues la mayoría de los estados de la República Mexicana se encuentran en semáforo rojo conforme a los criterios federales, por lo que aún existe un gran riesgo para la salud. Varios estados, el caso más reciente de Michoacán, están regresando del color naranja al rojo, por lo que el país aún atraviesa momentos de incertidumbre con relación a la pandemia, por ello las Agrupaciones insistimos en ser respetuosos de los procesos, a pesar de que, al igual que todos deseamos regresar a los ruedos a la brevedad.

Tomando en cuenta lo expuesto anteriormente, en nuestras reuniones de trabajo, hemos acordado lo siguiente: (i) no participar en eventos hasta que las autoridades lo permitan y (ii) no participar en festejos taurinos sin público a puerta cerrada, transmitidos por algún medio de comunicación”.

El primer punto de su acuerdo es obvio y al mismo tiempo inútil, porque no podría celebrarse festejo alguno sin previo permiso de las autoridades.

Lo preocupante, lo grave, lo triste, es el segundo en el que cierran la oportunidad de organizar festejos a puerta cerrada y transmitirlos a fin de que los aficionados puedan disfrutar de la Fiesta.

¿Por qué y para qué un acuerdo así?

Cientos de toros han sido lidiados de marzo a la fecha en ganaderías y sólo se ha tenido acceso a observar sus lidias en contadas ocasiones.

Por otra parte en España, que van más adelante que nosotros en la línea de tiempo del Covid-19 han vuelto a organizar festejos taurinos, con las debidas restricciones, a partir de esta semana.

En México el futbol profesional ha reanudado su actividad y lo ha hecho precisamente a puerta cerrada y con transmisión en vivo por televisión.

Es más que obvio que en un ruedo hay una menor cantidad de participantes que en una cancha de futbol y bajo este argumento las autoridades podrían permitir la reanudación de la actividad taurina en México.

Dirán, porque ya lo dicen, que no se pueden comparar los patrocinios que tiene el balompié con los de la tauromaquia y es cierto, la Fiesta Brava depende de la venta de boletos para su financiamiento; el asunto de los patrocinios taurinos es largo pero la verdad es que en buena medida ha sido culpa de las empresas que al ver la manera en que las grandes marcas se alejaban por apegarse a lo “políticamente correcto”, no salieron a buscar otras opciones. Entre los mismos taurinos hay empresarios de distintos rubros que bien podrían ayudar e impulsar a la Fiesta anunciando sus productos y/o servicios, el punto está en que no quieren hacerlo y aquí surge la pregunta: ¿Será que no están convencidos del espectáculo y por ello no invierten en publicidad en la Fiesta? Caso excepcional el de los señores Bailleres que siguen metiendo dinero para este fin, pero ¿y el resto?

Ante el anuncio de las cuatro agrupaciones de profesionales a las que se añadieron quienes dicen representar a los aficionados del país (bonita representación), no me queda más que seguirme preguntando:

¿Y quién soy yo para seguir insistiendo y machacando durante años con el tema de que a la Fiesta le ha hecho falta mercadotecnia y promoción, pero no en lo frívolo y superficial, sino en el fondo, buscando atraer nuevos públicos?

Y sigo, ¿y quién soy yo para apremiar a los toreros a que reanuden actividades y se preocupen por promocionar el espectáculo a fin de preservarlo apostando al futuro?

¿Quién soy yo para andarme preocupando por los subalternos y sus familias? Tal vez ellos ya no quieran torear o encontraron otra forma de sustento.

¿Y quién soy yo para cuestionar a los ganaderos? Seguramente ya están cansados y hartos de la situación y han decidido tirar la toalla y dedicarse a otra cosa.

¿Y quién soy yo para cuestionar a los empresarios? También estarán fastidiados del encierro y de ver que aunque vuelvan a montar festejos no podrán hacerlo en las mismas condiciones.

Pareciera que la pandemia les ha dado a todos el pretexto ideal para apagar la luz y cerrar la puerta por fuera, bajando la cortina y condenando a la afición de México a la desaparición de la Fiesta.

Por lo menos eso es lo que su actitud demuestra, pero, ¿y quién soy yo para andar haciendo tantas preguntas?